Convencido a golpe de críticas y de polémicas de que en
ocasiones es más rentable callar que hablar demasiado, hace tiempo que
Alejandro Sanz ha optado por el silencio, esperando ese día en que vuelva la
armonía y todas las opiniones sean escuchadas.
“Procuro medir las palabras, porque al final no quiero
formar parte del ruido. Prefiero formar parte del silencio porque me parece que
en el silencio se construyen muchas más cosas que en el ruido”, confesó a Efe
en una entrevista telefónica.
En un tiempo en que “cualquier cosa vale para distraerse” y
las frases se sacan de contexto y se multiplican, el artista español se ha dado
cuenta de que ese ruido que hoy reina “no sirve para nada”, excepto para causar
dolor.
“Se ha demostrado además hasta científicamente que el ruido
es malo, hasta los médicos lo dicen. Mientras no consigamos encontrar la
armonía en donde todas las notas puedan sonar y se puedan escuchar, no vamos a
poder entendernos nunca”, apuntó.
Hubo tiempos, recordó el artista, en que estuvo “muy metido
en denunciar muchas cosas, y en dar muchas opiniones”.
Fueron los tiempos de hablar de la dictadura cubana en su
“Labana” o de criticar al hoy extinto presidente venezolano Hugo Chávez hasta
el punto de que fue vetado en el país sudamericano. “Después me di cuenta de
que lo único que estaba haciendo era formar parte de un ruido del que no quería
formar parte, y cuando me dediqué a lo mío, que es hacer música, es cuando más
feliz me he sentido”, confesó.
Va por el Grammy
Sanz concedió a Efe la entrevista desde la capital mexicana,
en donde se encuentra actuando como parte de su gira internacional “La música
no se toca”, que pasará por varias ciudades de la República.
Tras haber vendido más de 23 millones de álbumes a lo largo
de su carrera, el próximo 21 de noviembre Sanz conocerá si suma cuatro premios
Latin Grammy a su palmarés, en el que ya cuenta con 16 de esos galardones y
tres premios Grammy, una cantidad que no le quita la ilusión.
“No es la ilusión del primer Grammy; ahora mismo el objeto
para mí no significa nada más que el reconocimiento de los compañeros, que es
lo que me importa realmente, y para todos los que han participado en el disco,
la alegría que se van a llevar si nos ganamos alguno”, contó.
Tras más de tres décadas subido en los escenarios, Sanz
confesó hoy el porqué de su fuerte amor a México, que nació en su primer viaje
promocional.
Llegó de un país en el que le trataron con hostilidad, dijo
sin especificar, y en el que “gastaba fortunas de teléfono llamando a mis
padres llorando”, para aterrizar en México, un país lleno de amor.
“Me atrapó, me gustó, la gente es muy auténtica”, dijo, y
añadió: “O te quiere o te odia, pero si te quiere es para siempre”.
