Por
momentos la angustia y el dolor se apoderan de Cecia Soza Vallejos, las
lágrimas recorren sus mejillas mientras relata como el fantasma de la
deportación afecta nuevamente a su familia. Su padre, el único sostén del hogar
fue deportado la tarde del miércoles a Nicaragua, su madre Maricela Soza, fue
deportada cinco años atrás, cuando Cecia tenía apenas 12 años, y su hermano
Ronald, nueve.
La decisión
está tomada. Cecia y Ronald, de 17 y 14 años, respectivamente, se quedan
viviendo en Estados Unidos, la custodia legal la tiene Nora Sándigo, la
directora ejecutiva de la Fraternidad Americana Nicaragüense. Sin embargo,
deberá ser confirmada por un Juez, de no ser así los menores pasarían a manos
del estado.
La madre de
los menores Maricela Soza, fue deportada el 28 de enero del 2009, a pesar de
ser beneficiaria de la Ley Nacara, y del Estatus de Protección Temporal (TPS),
que protegió a miles de nicaragüenses. Sus dos hijos quedaron al cuidado de su
padre que también enfrentaba un caso de deportación.
En marzo
del 2012, el padre de familia fue capturado por la Policía y luego entregado a
agentes de migración cuando conducía a su trabajo. Días más tarde Soza, fue
puesto en libertad con un grillete electrónico con el que Inmigración controló
sus movimientos hasta el pasado 8 de agosto, que fue capturado por segunda
ocasión al conducir sin una licencia.
Nuestro
futuro profesional está aquí”, dice Cecia, que asiste a una escuela especial
para estudiantes con conocimientos avanzados, ella planea ingresar a la
universidad para estudiar medicina el próximo año.
Ronald es
el más confundido, luce cabizbajo y en sus ojos hay mucha tristeza, es un
adolescente de pocas palabras, con voz entrecortada dice que no sabe qué hará
sin sus padres. Lo que más le preocupa es que van hacer para sobrevivir e ir a
la escuela.
Cecia dice
que la familia entera está afectada psicológicamente. Ella asumirá el cuidado
de su hermano menor, “es una responsabilidad muy difícil pero haré lo mejor que
pueda con el apoyo de mis padres, de Nora y su familia.
Sobre sus
padres, con los que habla varias veces al día, dice que están bien, “es un
momento difícil porque no están con nosotros, lo bueno de todo es que están
juntos después de más de cuatro años de separación“.
Nora
Sándigo, una conocida activista en el Sur de la Florida, dice en este caso se
cometió una injusticia. “ICE ha cometido una gran injusticia al deportar a los
dos padres de estos menores, destruyó esta familia separándola, ahora el
trabajo será buscar el retorno del matrimonio Soza a Estados Unidos“.
Ella es
guardián legal de los menores desde que la madre fue deportada, hoy el panorama
es distinto, Sándigo ahora tendrá la custodia total. Ella es madre de dos
adolescentes.
¿Qué te
motiva asumir esta enorme responsabilidad?
Salí de mi
país (Nicaragua) siendo muy jovencita a los 16 años, a inicios de los 80,
entiendo que es muy difícil estar sola y lejos de la familia, esa es una de las
razones, son buenos niños y su futuro está aquí, además siempre quise tener
muchos hijos, ahora tendré cuatro. Sé que es una enorme responsabilidad pero
Dios ayudará y nos bendecirá”, dice la activista pro inmigrante que se ha
involucrado en la caso de la familia Soza, desde el 2009.
Los
hermanos Soza, se preparan para cambiar de escuela de Pompano Beach, donde
residían con sus padres, hacia Miami. Sándigo dice que ellos necesitarán de
ayuda sicológica.