Al menos
ocho personas han muerto en un accidente producido cuando un helicóptero de la
Policía se estrelló ayer en un bar de Glasgow (Escocia), según ha confirmado
este sábado la Policía escocesa.
El
inspector jefe de la Policía de Escocia, Stephen House, precisó que tres de los
muertos son los tripulantes del vehículo, dos agentes y un piloto civil,
mientras que los otro cinco estaban dentro del local. Además, catorce personas,
de 32 que fueron hospitalizadas, sufren heridas graves como resultado del
accidente.
«Un día
negro para Escocia»
El ministro
principal escocés, Alex Salmond, dijo esta mañana en una rueda de prensa que la
trágica caída supone «un día negro para Escocia».
Salmond
compareció ante los periodistas con el inspector jefe de la Policía de Escocia,
Stephen House, que confirmó la muerte de un ciudadano y advirtió de que se
espera que «el número de víctimas mortales suba en las próximas horas».
House
confirmó que los 32 heridos han sido trasladados a tres hospitales escoceses,
Victoria Infirmary, Glasgow Royal Infirmary y el Western Infirmary, mientras
los servicios de emergencia continúan su trabajo para rescatar a las personas
atrapadas en el interior del edificio.
«No podemos
decir si hay gente dentro con vida. Estamos aún en una fase de búsqueda y
rescate», declaró el jefe policial.
Al igual
que el policía, Salmond envió sus «condolencias» a las familias de los
afectados y destacó la «rapidez y eficiencia» con que los servicios de
emergencia escoceses han respondido al suceso.
«Este es un
día negro para Glasgow y para Escocia pero también es el Día de San Andrés
(patrón escocés) y podemos sentirnos orgullosos de cómo respondemos a la
adversidad», afirmó el ministro principal, flanqueado por representantes de los
servicios de bomberos y ambulancias.
House
señaló que «ha empezado una investigación sobre las causas de este trágico
accidente», pero advirtió de que «llevará un tiempo» finalizar el registro del
edificio.
Tareas de
rescate
Un
Eurocopter EC135 T2 de la Policía de Escocia, ocupado por dos agentes y un
piloto civil, cayó anoche, a las 22,25 horas GMT, sobre el tejado del pub de
una planta situado a orillas del río Clyde en Glasgow, cuando se calcula que
había unas 120 personas dentro.
Varias de
esas personas consiguieron escapar mientras que otras fueron evacuadas, pero se
cree que aún hay ciudadanos atrapados dentro del local.
Un equipo
de unos 125 bomberos trabaja para apuntalar el edificio, cuya estructura es muy
inestable, a fin de poder penetrar en su interior y rescatar al resto de las
víctimas así como evaluar los daños, indicó el inspector jefe.
El líder
del Partido Laborista en el Reino Unido, Ed Miliband, calificó el suceso de
«horror inimaginable» y transmitió su solidaridad a las familias de los
afectados.
El primer
ministro, el conservador David Cameron, dijo anoche a través de su cuenta de
Twitter que sus «pensamientos están con todos los afectados por el accidente de
helicóptero en Glasgow y los servicios de emergencia que están trabajando».
Varios
testigos presenciales describieron cómo el helicóptero se precipitó desde el
aire sin ninguna explosión.
«Cayó como una piedra»
El director
de la edición escocesa del periódico "The Sun", Gordon Smart, vio lo
ocurrido desde un aparcamiento cercano y, en declaraciones a Sky News,
describió la caída del helicóptero como «precipitándose desde una gran altura a
gran velocidad».
«No hubo
bola de fuego ni oí ninguna explosión. Cayó como una piedra», manifestó.
El diputado
laborista Jim Murphy se percató del accidente al pasar en coche cerca del pub y
colaboró en formar una cadena humana para sacar del interior a personas con
heridas «en la cabeza» y unas cuantas «inconscientes».
Otro
testigo presencial señaló que la banda de ska Esperanza estaba actuando en el
local en el momento de los hechos, mientras que un mensaje en la página de
Facebook de este grupo informa de que sus miembros «están bien».
Este es el
tercer accidente de un helicóptero de la Policía en Escocia en más de dos
décadas: hubo uno en 2002, cuando un aparato Eurocopter EC-135 cayó sobre un
campo de Ayrshire sin causar víctimas, y otro en 1990, cuando un Bell Jet 206
se estrelló por mal tiempo en Newton Mearns, en East Renfrewshire, con la
muerte de un sargento.

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