La pandilla
de motorizados que sofocó ayer la protesta contra la imposición del pago
electrónico del pasaje en los buses de Managua, en el sector del 7 Sur, fue
identificada como trabajadores de la Alcaldía capitalina, dijo
extraoficialmente un funcionario de la comuna.
Además, fueron
reconocidos como parte de los sujetos que golpearon y asaltaron a jóvenes que
apoyaban la lucha de los ancianos afuera del Instituto Nicaragüense de
Seguridad Social (INSS), la madrugada del pasado 22 de junio.
La fuente
municipal aseguró que los motorizados antes de llegar a agredir a los que
protestaban contra MPeso fueron al Plantel Batahola para echar dos galones de
gasolina cada uno.
Los
miembros de las “fuerzas de choque motorizadas” supuestamente son empleados de
la comuna capitalina, asignados a las direcciones de Los Cocos (limpieza
pública) y Batahola.
El ataque
de los motorizados conjugado con el silencio del Instituto Regulador del
Transporte del Municipio de Managua (Irtramma), confirman que el Gobierno del
inconstitucional presidente Daniel Ortega está detrás del negocio de las
conocidas tarjetas TUC, argumentaron organismos defensores de los derechos
humanos y los manifestantes agredidos.
Marcos
Carmona, secretario ejecutivo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos
(CPDH), dijo que la presencia de motorizados es muestra de la intolerancia que
tiene el Gobierno cuando la sociedad reclama derechos.
POLICÍA
AUSENTE
Estamos
viendo la presencia de estos motorizados, definitivamente que esto es una
amenaza directa a las personas que están protestando, esta es la manera que el
pueblo no salga a manifestarse y definitivamente que es grave porque la Policía
Nacional que debe garantizar la seguridad ciudadana no la vemos por ningún
lado”, añadió Carmona.
Todo el
tiempo que resistió la protesta ante el asedio de los motorizados, ningún
policía se vio por el lugar. Esto fue aprovechado para que los agresores se
dieran gusto para arrebatar una manta y golpear con sus cascos a quienes
reclamaban su derecho ciudadano.
CUCHILLO EN
MANO LOS DESAFIÓ
Los niveles
de intimidación se elevaron cuando una de las tantas personas que llegaron con
motos sin placa agrediera con golpes y patadas a Esperanza López, una señora
que alzó la voz para rechazar el sistema de tarjetas electrónicas.
El
activismo de López no fue interrumpido por los golpes en la cara y patadas
propinadas por un motorizado, pues tal violencia aumentó su adrenalina y tras
verse indefensa del agresor fue a su casa, se cambió chinelas por zapatos y
trajo consigo un cuchillo.
López no
perdió de vista a la persona que la agredió y ya con el cuchillo se lanzó
contra esta provocando un correteo por el lugar. El enfurecimiento de la mujer
—madre y usuaria de buses— se manifestó con un desmayo repentino, lo que no la
privó de continuar gritándole sin miedo a los motorizados.
Al igual
que ha sucedido en otros casos registrados en el país en los últimos días, el
jefe de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, comisionado mayor Fernando
Borge, ha evitado ofrecer una versión oficial. Ayer siguió sin contestar las
llamadas telefónicas.
Mientras
tanto, el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, externó ayer a
través de su cuenta de “¿Represión de la protesta contra MPeso esta mañana es nueva versión de la de ¿Violencia,
mentira y cobardía dominarán Nicaragua?”
MUJER “OCUPADÍSIMA”
Luego de la
golpiza en el 7 Sur, se abordó a Anielka Cuarezma, gerente de Relaciones Públicas
de MPeso, y al respecto ella respondió que estaba desinformada de la marcha.
“Con tantas cosas que tengo que hacer en centros de atención y ver la oficina
de Relaciones Públicas, no tengo tiempo para andar investigando”.

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