De los
impuestos que pagan los nicaragüenses se mantendrán los 1,613.7 millones de
córdobas por año que significa el “bono cristiano, socialista y solidario” que
el Gobierno asumirá vía presupuestaria a partir de 2014, confirmó LA PRENSA con
fuentes del gabinete económico.
La medida
tensionará el Presupuesto General de la República todos los años porque además
de garantizar el bono-regalo, se empezará a pagar la deuda con el Seguro Social
que es de 600 millones de dólares.
El
bono-regalo a los trabajadores públicos lo empezó a dar el presidente
inconstitucional Daniel Ortega en mayo de 2010, al disponer de la cooperación
de Venezuela por medio de los fondos petroleros que maneja la empresa Alba de
Nicaragua (Albanisa).
La decisión
de presupuestarlo, para el legislador, “da la sensación de hasta más
tranquilidad y estabilidad, porque la existencia no estaría en dependencia de
si los recursos externos con que se financia existen o no”.
Gutiérrez
negó que haya una reducción de la cooperación venezolana. “Todo lo contrario,
tengo información que la cooperación se mantiene, se fortalece, se
institucionaliza y crece”, dijo. Aclaró que institucionalizar no significa que
los fondos petroleros se incorporen al Presupuesto como ha sido demandando.
Cuando
hablo de institucionalización es que existen acuerdos de Estado a Estado para
que esos flujos de cooperación continúen existiendo para beneficiar a los más
pobres”, dijo Gutiérrez.
Desde ese
año el Gobierno fue obligado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) a
fortalecer las reservas internacionales en el Banco Central de Nicaragua (BCN),
con la sobrerrecaudación de impuestos para tener “un ahorro” del cual disponer
para mantener las finanzas públicas estables si Venezuela le retiraba los recursos
del bono-regalo.
Entre 2010
y 2012 de la sobrerrecaudación de impuestos se destinaron unos 83.8 millones de
dólares a las reservas internacionales en el BCN, de acuerdo con los documentos
presupuestarios.
Si bien se
trata de un buen ahorro no ajusta para pagar el bono-regalo indefinidamente.
Por mes se pagan unos 4.9 millones de dólares en la regalía salarial a los
trabajadores.
La fuente
del gabinete económico explicó que aún siendo legal que el Gobierno pueda
disponer de sus reservas en el BCN, “no vamos a debilitar las cuentas
nacionales, no vamos a tocar las Reservas Internacionales”, afirmó.
Macroeconómicamente
los cálculos están hechos desde hace rato, sabíamos que en algún momento
teníamos que absorber con recursos propios el bono salarial, los números están
estables, garantizamos las reservas y el bono saldrá de la recaudación de
impuestos”, afirmó el funcionario.
Aún cuando
Nicaragua no tiene programa macroeconómico con el FMI está obligada a mantener
la estabilidad de sus finanzas donde las reservas internaciones en el BCN son
un pilar fundamental, “por lo tanto son intocables a menos que ocurra una
emergencia”, afirmó el funcionario.
RECAUDACIÓN
PUEDE FALLAR
Economistas
y diputados opositores advierten que con el bono-regalo y el empezar a pagar la
deuda con el INSS son compromisos adicionales del Gobierno que le obligan a
asegurar “por todos los medios” que la recaudación de impuestos mantenga las
tasas de crecimiento por encima del diez por ciento.
Conseguirlo
es puesto en duda ya que los expertos recuerdan que la recaudación “ya no está
tan boyante” como en los tres últimos años, siendo la amenaza a futuro la caída
de los precios a nivel internacional de los principales productos exportables
nicaragüenses, los problemas internos como la crisis de la caficultura y la
baja en el consumo.
FUE “MEDIDA
CLIENTELISTA”
El diputado
opositor y miembro de la Comisión Económica de la Asamblea Nacional, Carlos
Langrand, criticó que el Gobierno “no utilizó la cooperación venezolana inteligentemente”
para estimular que la economía creciera a tasas mayores al cinco por ciento y
así garantizarse los recursos para cubrir la regalía salarial cuando ya no
contara con los fondos de Venezuela.
Recordó que
el bono fue una “medida clientelista” de Ortega pero “ahora va a significar una
presión muy fuerte a las finanzas públicas, ya que “se ha convertido en un
derecho adquirido” de los trabajadores que debe mantenerse.
Esos
fondos van a entrar a competir (con las actuales obligaciones del Estado) y si
Nicaragua no crece a tasas superiores al siete u ocho por ciento (por año) lo
que vamos a tener es disminución de recursos en programas sociales, como
educación”, aseguró Langrand.
Róger
Arteaga, exdirector de Ingresos y Alejandro Aráuz, economista, coinciden en que
al elevarse los gastos corrientes por vía salarial quedarán menos
disponibilidades de recursos para responder a las demandas de gasto en sectores
sensibles como salud y educación.
Sus
análisis es que debe buscarse “una ingeniería financiera” de dónde cubrir “la
pesada carga de los 1,600 millones de córdobas porque la población no aguanta
más impuestos”. “El Gobierno sería irresponsable si busca aumentar de nuevo los
impuestos porque recordá que nos aumentarán las cotizaciones al INSS y el
salario ya no ajusta”, apuntó Arteaga.
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