Dos hongos
letales para el café, la Roya y la Antracnosis, se han confabulado para atacar
las plantaciones de este cultivo en Dipilto, una de las zonas de donde se han
obtenido las mejores muestras para la taza de la excelencia.
Hoy, la
zona que produce unos 60,000 quintales, un 25% de la cosecha total de Nueva
Segovia, es atacada por estas dos enfermedades que ponen amarillentas las hojas
del árbol, y las ramas adoptan el color negro hasta que se pudre la madera y
muere.
José Francisco
Figueroa muestra una planta de café caturra que está cargada de granos verdes,
igual que el resto del cafetal, lo que proyecta una buena cosecha para el ciclo
2013-2014.
Luego,
aclara que eso es en “apariencia”, porque dicha plantación está bien “pegada”
con el hongo de la Roya y luego con la Antracnosis.
Asociados
para matar
Toma una
rama y voltea las hojas, las que en su envés tienen al menos 10 “ojillos”
amarillentos, y la punta de la rama está negro. “Es la Antracnosis, que ya va
pudriendo la madera por dentro, porque al final la Roya se asocia con esta otra
enfermedad”, explica.
Concluye
que dicho árbol de aquí a octubre estará totalmente desfoliado, sin oxígeno,
con los granos secos y con una importante cantidad en vano. Será la suerte que
correrá toda la plantación.
Figueroa
lamenta que de nada ha servido haberle aplicado cuatro rondas de fungicida para
controlar el avance de la Roya a dicho cafetal, si al final las pérdidas serán
cuantiosas. Ha estimado que el costo para producir un quintal de café en este
ciclo es de US$166, y hoy se coloca en el mercado a US$120, lo que implicará la
bancarrota total de los caficultores de este municipio.
Caídas
drásticas en la producción
Francisco
Irene Olivera Ruiz, propietario de 16 manzanas de la Finca “La Tormenta”, es
uno de los que se ha esmerado por fortalecer el manejo integral de su finca, el
follaje es abundante y verde oscuro, las plantas están cargadas de granos, lo
que avizora una excelente cosecha, ¿pero a qué costo?
Le he
aplicado seis fumigaciones, tres abonadas. He comprado un fungicida que cuesta
más de US$100, pero estoy preocupado porque oigo noticias de que en octubre y
noviembre la Roya va a atacar más duro”, indicó.
A pesar de
la fuerte inversión y del envidiable aspecto de su finca, también está
infectada con el hongo. El productor ve el envés de las hojas e igual están con
machas amarillas.
La
advertencia del año pasado
Los
indicadores del año pasado ya le produjeron miedo. Su finca, cuando estaba
libre de la plaga, cosechaba hasta 400 quintales, “el año pasado ya bajó a 80
quintales, algo que nunca había ocurrido”, acotó.
Añade que
el año pasado tuvo una afectación del 25%, pero este año ya la calcula en 75%.
Dice que producir café ya es cuestión de aficionados, porque los costos para
combatir la Roya son a costa de “matar las esperanzas” de lograr algo para el
sustento económico de la familia.
Para
compensar costos, ha destinado un área para producir hortalizas, frutas y
granos básicos, con lo que se puede garantizar parte de los alimentos para los
corteros. Además, cada dos meses, produce con lombrices 350 quintales de abono
orgánico que utiliza en su cafetal y para el comercio.
Mayor
desempleo en la zona
Wilfredo
Mejía Cruz, propietario de dos manzanas que cosechaban 33 quintales, estima que
en este ciclo apenas recuperará cinco quintales.
“Pienso
emigrar a Costa Rica para trabajar y pagar las deudas. Quebré también con una
pulpería, porque daba al crédito, pero no hay trabajo en el café para que me
paguen”, señaló.
Figueroa
dijo que en la finca que le administra a Joaquín Lovo, por hacer las
inversiones en el control de la Roya se ha reducido la mano de obra de 35
personas a 15.
Expresó que
son muchos los desempleados que, con mochila al hombro, llegan a suplicar una
quincena de trabajo, pero no hay financiamiento para pagar. Advirtió que la
disminución de la mano de obra va también en detrimento de la calidad de los
cafetales.
Pequeños
buscan alternativas
Y vamos de
pobre a pobre, los pequeños de cuatro y seis manzanas están por clausurar sus
cafetales y buscar opciones de sobrevivencia.
Los 38
socios de la Cooperativa La Unión, que cultiva 108 manzanas, ya cuentan con un
área de 35 que fueron destruidas por la Roya y por la Antracnosis.
José
Alfredo Lovo Vanegas, con cuatro manzanas, producía 40 quintales, en el ciclo
pasado se cayó a 12 quintales. “Ahora solo espero seis quintales, porque se ve
que el golpe de Roya este año será más severo, incluso tenemos los rebrotes de
los recepos (troncos) infectados. Con lo que he podido, solo dos fumigaciones
le he dado”, expone.
Muchos de
la cooperativa producían café orgánico para ubicarlo en los “mercados justos”,
pero esa modalidad de cultivo dejaba vulnerables a los cafetos frente a la
plaga, “por lo que decidimos abandonar ese tipo de producción”, apuntó Lovo
Vanegas.
Costo
versus precio
Los
productores estiman que producir un quintal de café en este ciclo cuesta
US$166, pero en el mercado se paga a US$120
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